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miércoles, 15 de agosto de 2012

WiFi, Móviles y Microondas. La Muerte fácil.


Pese a los numerosos estudios científicos que demuestran los daños que ocasiona a la salud sobre todo en mujeres embarazadas, bebes y niños, el WIFI entra por la puerta grande en colegios, hospitales, centros de trabajo, …..
 Estamos rodeados de ondas electromagnéticas permitidas y financiadas por las Administraciones, que silencian estos estudios, sobre los daños ocasionados por móviles, microondas y wifi, vendiendolas como “evolución” de las tecnologías, siendo en realidad, caldo de cultivo de muy graves enfermedades.
 EL PELIGRO DE LAS RADIACIONES
  Nuestra salud está condicionada por factores genéticos y por nuestra alimentación, pero también por el lugar donde desarrollamos nuestra vida.Todos los seres vivos estamos en continua interacción con nuestro entorno. De él obtenemos la energía que permite el funcionamiento de nuestros procesos vitales.
 Y nuestros procesos vitales son electromagnéticos. Nuestro organismo funciona a base de impulsos eléctricos y magnéticos, dos conceptos intrínsecamente unidos, ya que toda corriente eléctrica produce un campo magnético. De la actividad eléctrica de nuestros órganos dan cuenta diversas pruebas médicas, como el electrocardiograma, el electroencefalograma, etc. Nuestros músculos se contraen por impulsos eléctricos.
 También el entorno en que vivimos es de naturaleza electromagnética.Vivimos sumidos en un océano de ondas y radiaciones. Algunas son de origen natural, como las que proceden del fondo del cosmos o de las variaciones del campo magnético terrestre. Otras son de origen artificial, generadas por los avances tecnológicos de la humanidad.
 No las vemos ni las sentimos, pero están ahí. Son fenómenos físicos y, como tales, se pueden detectar y medir. Todas esas radiaciones interactúan con nuestros propios impulsos bioelectromagnéticos y, en algunos casos, incluso interfieren.
 RADIACIONES ARTIFICIALES
 Vivimos en un entorno ultratecnológico. Los avances y descubrimientos científicos han incorporado a nuestra vida cotidiana tecnologías que nos hacen más cómodo el día a día. Pero también han alterado nuestro hábitat de una forma no prevista por nuestra evolución biológica natural.Nuestro organismo aún no ha desarrollado mecanismos adaptativos suficientes para sobrellevar esta exposición crónica cotidiana a los campos electromagnéticos artificiales.

Los factores de riesgo artificiales presentes en nuestro entorno son:

  • Los campos electromagnéticos de baja frecuencia que provienen de las líneas de alta tensión, las subestaciones eléctricas, los transformadores urbanos, el tren de alta velocidad AVE, etc. En el hogar, existen emisores menos potentes como los transformadores de aparatos eléctricos que hay en pequeños y grandes electrodomésticos (lavadoras, frigoríficos, cocinas y hornos eléctricos, calderas de gas) que los que también hay que prever una cierta distancia.
  • Los campos electromagnéticos de alta frecuencia que provienen de los teléfonos inalámbricos, los teléfonos móviles, los ROUTERS WIFI, WiMax, las antenas de telefonía móvil, los radares militares, las antenas emisoras de televisión digital terrestre TD, los repetidores de televisión y los hornos microondas cuando están encendidos.

En definitiva, nuestra vida diaria está llena de aparatos y tecnologías de uso cotidiano, que están emitiendo radiaciones continuamente y que interfieren con nuestro propio bioelectromagnetismo vital. Hasta el más común de los electrodomésticos que tenemos en casa puede suponer, utilizado inadecuadamente, un factor de riesgo potencial para nuestra salud debido a la cantidad de ondas electromagnéticas que emite.
 EFECTOS DEL WIFI: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS
 En la Resolución de Londres, corroborada por todos los científicos que diseñaron el Informe BioInitiative, uno de los más extensos informes donde se recopilaron más de mil estudios científicos independientes que alertaban de los peligros de las radiaciones electromagnéticas, se recomendaba unos niveles máximos de radiación de 0,1 microW/cm2 para exteriores y 0,01 para interiores , y aconsejaban bajar dichos niveles hasta los 0,001 microwatios/cm2 en exteriores y los 0,0001 en interiores para la correcta protección de la población más vulnerable (electrosensibles, mujeres embarazadas, niños, ancianos y enfermos).
 Cientos de estudios muestran los efectos mas importantes biológicos de la radiación proveniente de wifis y de teléfonos móviles.
 AUMENTA EL RIESGO DE CÁNCER
 Aumento del 200% en tumores del cerebro y neuromas acústicos para aquellos que utilizan teléfonos móviles en el mismo lado de la cabeza durante 10 años (promedio 30 minutos por día).
 Los niños que comienzan a utilizar un teléfono móvil antes de la edad de 20 años tienen 5 veces más probabilidades de desarollar cáncer cerebral.
 La radiación del teléfono móvil rompe el ADN y conduce a cánceres de genes y deformidades celulares.
 Hay evidencia de que realmente estamos avanzando hacia una epidemia de tumor cerebral.
 Los expertos predicen un aumento del 2.000% en los tumores cerebrales de los próximos 20 años.
 AFECTA A LA FERTILIDAD Y EL ADN
 El uso del teléfono móvil disminuye el conteo de espermatozoides y la movilidad de los mismos (la capacidad de los espermatozoides de encontrar su camino hacia el óvulo).
 Los experimentos muestran mayores tasas de malformaciones y mortalidad en embriones de pollo expuestos a radiaciones electromagnéticas no ionizantes como las derivadas del wifi.
 AUMENTA LAS REACCIONES ALÉRGICAS
 Aumenta las reacciones alérgicas como el eccema, el asma y la fiebre del heno.
 ALTERA LAS HORMONAS Y NEUROTRANSMISORES
 La exposición EMR cambia los niveles de las hormonas y los neurotransmisores en el cerebro como la melatonina, serotonina, dopamina, norepinefrina y acetilcolina. Los cambios en estas hormonas /neurotransmisores están asociados con trastornos del sueño, síndrome de muerte súbita, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de fatiga crónica, abortos involuntarios, enfermedades cardíacas, cáncer, alzhéimer, parkinson, depresión, tendencias suicidas, cambios de comportamiento y sensibilidad química múltiple (SQM).
 Produce un aumento (inicial) de las hormonas del estrés suprarrenal -adrenalina y cortisol- relacionado con la inquietud y la ansiedad.
 DEBILITA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO
 La investigación ha demostrado que solo con llevar un dispositivo inalámbrico cerca del cuerpo en el modo de espera ya se puede debilitar el sistema inmunológico.
 Disminuye los recuentos de las células necesarias para la defensa contra patógenos y para la destrucción de células anormales (infectadas por virus y el cáncer).
 Cambia la función de las hormonas (T4/T8) -de normal a anormal- lo que implica una mayor susceptibilidad a ser atacados por virus e infecciones micóticas y bacterianas.
 PUEDE DAÑAR LOS RIÑONES Y LA FUNCIÓN CARDÍACA
 En un estudio llevado a cabo por el Dr. George Sajin en el Instituto Europeo de Investigación de Componentes Electrónicos, con sede en Bucarest, muestra cómo varios donantes de sangre fueron expuestos a diversos grados de radiación de microondas durante un período de entre 10 y 60 horas. Incluso a niveles inferiores a los emitidos por los teléfonos móviles, las células de la sangre perdieron hemoglobina, a unos niveles tan altos que se dedujeron posibles daños al riñón y al corazón.
Fuente: Citizens for Safe Technology, Powerwatch, PubMed

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