La contaminación electromagnética sigue creciendo desmesuradamente. Es consecuencia del gran desarrollo tecnológico en que actualmente vivimos. La electricidad y las comunicaciones inalámbricas son dos aspectos sin los cuales muchos no entienden la vida moderna; pero sus emisiones electromagnéticas afectan a la salud de los seres vivos. Vivimos rodeados de los campos electromagnéticos que generan los electrodomésticos, instalaciones eléctricas, emisiones de radio y TV, torres de alta y media tensión, estaciones base de telefonía móvil y teléfonos móviles, redes de datos WiFi y WiMax y teléfonos inalámbricos DECT que, entre otros, son los principales contaminantes y no nos percatamos de que sus emisiones electromagnéticas interactúan con nuestra salud distorsionando nuestra armonía celular (electrohipersensibilidad). Todos ellos irradian energía ambiental, lo que acelera nuestro proceso de envejecimiento por estrés oxidativo y reduce la fortaleza de nuestro sistema inmunológico.

Aunque no existe consenso médico acerca de si las radiaciones electromagnéticas pueden producir cáncer, cada vez más van apareciendo investigaciones médicas y científicas que demuestran una relación entre campo electromagnético y cáncer. También se destacan como problemas principales la disminución de la resistencia inmunológica que hace más vulnerable al ser humano a las enfermedades, el estrés y la fatiga crónica.

Es importante producir melatonina.
Varias investigaciones vinculadas a esta tema evidencian que la exposición a los campos electromagnéticos artificiales tienen el mismo efecto sobre la glándula pineal que la luz e impiden de este modo la secreción nocturna de la melatonina. Otras investigaciones también han demostrado que los CEM llegan a quebrar el “ritmo pineal” reduciendo de forma drástica los niveles de melatonina. Esta hormona estimula el sistema inmunológico y modula la función de ciertos órganos endocrinos: la pituitaria, el timo, las gónadas y el hipotálamo, y además tiene otra función importante, la de ser antioxidante, neutralizadora de radicales libresprotegiendo contra virus y bacterias, previene el envejecimiento, aumenta las expectativas de vida, ayuda a mantener un corazón sano,protege frente al cáncer frenando la proliferación de células tumorales y evitando que se liberen las que están quiescentes, aumenta la capacidad sexual y en general el rendimiento físico.
Dada la importancia de la melatonina en la regulación de las funciones endocrinas cada vez más estudios demuestran que las radiaciones electromagnéticas perturban dichas funciones y esto podría ser una de las claves para comprender el aumento del riesgo de contraer cáncer en las personas sometidas a este tipo de radiaciones. De gran trascendencia es la evolución de los campos electromagnéticos en los niños. El feto, que no produce melatonina, la recibe a través de la placenta de la madre, la cual produce más melatonina a lo largo de la gestación. El recién nacido no produce melatonina en cantidades significativas hasta los 6 meses de edad. Por todo ello, el feto y los niños menores de 6 meses son especialmente sensibles a los campos electromagnéticos.

Evitar, en la medida de lo posible, nuestra exposición a los CEM contribuirá a mejorar nuestra salud. Y, sobre todo, debemos alejarnos todo lo que podamos de cualquier fuente contaminante, al menos, durante las noches.
Angel Bayego
Asesor Ambiental y Experto en Geobiología Articulo publicado en http://www.electromagneticos.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario