jueves, 25 de diciembre de 2014

Teléfono móvil y cancer cerebral.Mas pruebas

El teléfono móvil aumenta el riesgo hasta en 4 veces de padecer cáncer cerebral

Los más jóvenes son los que presentarían un mayor riesgo

Por Dra. Mae-Wan Ho, 12 de noviembre de 2014

El uso frecuente del teléfono móvil o del teléfono inalámbrico aumenta el riesgo de tumor maligno en el cerebro, según se confirma en un nuevo análisis realizado en Suecia; los teléfonos 3G son más peligrosos que los 2G, y los niños tienen un riesgo mayor; las directrices actuales de exposición deberían revisarse con urgencia, dice la Dra. Mae-Wan Ho

El último estudio, realizado en Suecia, incluye la revisión de los datos de dos estudios de casos y de control de tumores cerebrales malignos, durante el período 1997-2003 y 2007-2009, en comparación con los grupos de control emparejados por edad y sexo. El uso de los teléfonos móviles mostró un aumento en el riesgo de glioma (la forma más común de tumor cerebral maligno) hasta en 3 veces con un período de latencia de más de 25 años desde la primera exposición. El teléfono inalámbrico (DECT) aumentó el riesgo hasta en 1,4 veces, con un período de latencia de entre 15 a 25 años. El mayo riesgo aparece en la región del cerebro más cercana al lugar donde se utiliza en teléfono y los tumores aparecen en el lóbulo temporal cercano al teléfono (1). Además, los teléfonos 3G parecen ser más perjudiciales, con un mayor aumento del riesgo, con un período de latencia de entre 5 a 10 años. Y quienes comenzaron a usar teléfonos móviles antes de los 20 años, corren mayor riesgo que los grupos de más edad.
Estos hallazgos no suponen ninguna sorpresa. Vienen a confirmar estudios previos (ver [2]Los teléfonos móviles y el cáncer cerebral y otros artículos de la serie, SiS 51). El investigador principal, Lennart Hardell, profesor de oncología en la Universidad de Örebro, Suecia, fue el primero en advertir del vínculo entre los teléfonos móviles y los tumores cerebrales, en un artículo publicado en 1999 (3).
Un nuevo análisis
El nuevo análisis, llevado a cabo por Hardell y el estadístico Michael Carlberg, del mismo departamento Universitario, incluye datos de dos estudios de casos y el control de pacientes a los que se les había diagnosticado tumores cerebrales malignos en Suecia, durante el período 1997-2003 y 2007-2009, con edades comprendidas entre los 20 y 80 años de edad, y los 18 a 75 años, respectivamente, en el momento del diagnóstico (1). Los grupos de control estaban emparejados por edad y sexo. La exposición a las emisiones de los teléfonos se evaluaron mediante un cuestionario. También se preguntaba sobre el uso de teléfonos en un automóvil con antena externa o mediante un dispositivo de manos libres, ambos considerados como no-exposición. También se tuvo en cuenta qué oído era el más utilizado durante las llamadas de teléfono, o si se usaban ambos oídos por igual. Las tasas de participación fueron altas, con un total de 1498 casos (89%) y 3530 controles (87%).
Los estudios de casos y controles cubren un período durante el cual las tecnologías de telefonía han cambiado considerablemente. Comenzó con la primera generación de teléfonos analógicos que tenían una potencia de 1W a 900 Mhz. Los teléfonos GSM (Sistema Global para Comunicaciones Móviles) de 2ª generación (2G) a 900 MHz o 1800 Mhz de frecuencia, con una pulsación promedio de unas decenas de mW de potencia de salida. La tercera generación (3G) de teléfonos móviles, UMTS (Sistema Universal de Telecomunicaciones Móviles) tiene una mayor amplitud de la onda modulada, y suelen utilizar una banda de frecuencia más amplia (5 Mhz de ancho de banda) de 700 a 3950 Mhz a escala mundial, y de 900 a 2170 Mhz en Europa (4), con una potencia de salida del orden de unas decenas de μW.
Primeros hallazgos
Se utilizó todo el conjunto de datos mediante un análisis de regresión ajustado por sexo, edad, año de diagnóstico y el nivel socioeconómico. El riesgo se evaluó mediante el odds ratio (OR), que representa la probabilidad de que un resultado se produzca con una determinada exposición en comparación con las probabilidades de que el resultado se produzca en ausencia de esa exposición.
La forma más común de tumor cerebral en los pacientes (92%) fue el glioma, un tumor maligno de células gliales. El uso del teléfono móvil aumenta el riesgo de glioma, con un OR de 1,3 un 95% de CI (intervalo de confianza), aumentando a un OR con valor 3, con un CI del 95% en el grupo de latencia mayor de 25 años. El uso de teléfonos inalámbricos aumentó el riesgo a un OR 1,4, con un CI del 95%, con mayor riesgo en el grupo con una latencia de 15 a 20 años, un OR de 1,7 y un 95% de CI.
El tiempo de latencia media para el diagnóstico de un glioma por el uso de los teléfonos móviles fue de 9 años (promedio de 10.1, en un rango de 2-28). Los resultados correspondientes a los teléfonos inalámbricos fue de unos 7 años de media (promedio de 8, rango 2-21). Los teléfonos analógicos dieron un OR de 1,6, con un 95% de CI, aumentado a 4,8, con un 95% de CI, en el grupo de latencia de más de 25 años.
Proximidad a la radiación emitida por el teléfono
En todos los tipos de teléfonos, se observó mayor riesgo de glioma en el mismo lado de uso del teléfono (ipsilateral), con un OR de 1,8, y un IC del 95%, mientras que en el lado contrario (contralateral) dio un OR del 1,1, y un CI del 95%. En los teléfonos inalámbricos ocurre algo similar, en el mismo lado dio un OR de 1,7, 95% de CI, y en el lado contrario dio un OR de 1,2, y un CI del 95%. Para los teléfonos móviles, se observó un mayor riesgo en el mismo lado de uso del teléfono en el período de latencia de más de 25 años, con un OR de 4,6, 95% de CI. La aparición del glioma en el lado contrario también dio un aumento estadísticamente significativo en el riesgo en el grupo con un mayor período de latencia, aunque con una menor OR que en su uso ipsilateral. Se encontraron altos valores de OR en el mismo lado de uso del teléfono inalámbrico en los diferentes grupos de latencia, a excepción del período de latencia de más de 20 a 25 años, con pequeñas cantidades y una amplia CI del 95%.
Todavía se encontraron mayores riegos de padecer glioma en los lóbulos temporales o las regiones corticales superpuestas (n=505). El uso del teléfono móvil dio un OR de 3,6, CI del 95% en el grupo de latencia de más de 25 años. Los resultados correspondientes al teléfono inalámbrico en el período de latencia de 20 a 25 años dio un OR de 2,1, CI del 95%, frente a un OR de 1,4, IC del 95%, respectivamente. Para el glioma en el lóbulo temporal solamente (n=367), los teléfonos móviles dieron un OR de 4,3, CI del 95%, y los teléfonos inalámbricos un OR de 2,4, CI del 95%.
El uso del teléfono móvil en el grupo de latencia de más de 25 años dio un OR de 3,7, CI del 95% en lo que se refiere a los gliomas en los lóbulos temporales o las regiones corticales superpuestas, lo que aumenta a un OR de 4,2, CI del 95% para el glioma localizado solamente en el lóbulo temporal.
Los más jóvenes, con más riesgo
Los más jóvenes son los más vulnerables. El riego más alto se observa cuando se utiliza ante de los 20 años, con un OR de 1,8, CI del 95%, aumentado en el uso ipsilateral a un OR de 2,3, CI del 95%. Por el uso del teléfono inalámbrico, se obtuvo un OR de 2,3, IC 95% para el grupo de dad menor de 20 años, aumentando a 3,1, IC del 95%, en el uso ipsilateral.
Los riesgos aumentan con el uso
El riesgo total por el uso del teléfono inalámbrico y el teléfono móvil aumenta en el grupo con el período de latencia más larga, de más de 25 años, con un OR de 1,7, CI del 95%. El riesgo aumenta con el aumento del período de latencia en lo que se refiere al uso de los teléfonos móviles, un OR de 1,032, IC 95%.
El riesgo también aumenta por cada 100 horas de uso acumulado para todos los tipos de teléfonos; los teléfonos inalámbricos dieron un OR de 1,011, IC del 95%.
Los teléfonos 3G más perjudiciales que los 2G
Los teléfonos 2G dieron un OR de 1,3, CI del 95%, aumentando a un OR de 2,1, CI del 95% en el grupo con una latencia de 15 a 20 años, el intervalo de latencia más amplio. Para los teléfonos 3G, el riesgo más alto fue para el período de latencia de 5 a 10 años, con un OR de 4.1, CI del 95%, basándose en pequeñas cantidades.
Hay razones para sospechar que los teléfonos 3G presentan un mayor riesgo que los 2G, a pesar de que el OR se basó en un período de latencia corto y un pequeño número de personas sujetas a exposición. Contrariamente a los teléfonos 2G, al tecnología 3G emite microondas en mayor ancho de banda, lo que puede resultar en mayores efectos biológicos.
Sólo se han hecho dos estudios realizados por investigadores para comparar los efectos de la tecnología 2G y 3G utilizando el mismo enfoque experimental. El primer estudio se realizó con linfocitos de 5 personas electrosensibles y 5 sujetos normales (5). En lo que se refiere a los teléfonos 2G, los efectos sobre los linfocitos humanos eran específicos de la frecuencia portadora, observándose que a 915 Mhz se inhibía sistemáticamente la reparación de la doble hélice de ADN roto ( utilizando como marcador la proteína 53BP1 para localizar roturas en los cromosomas), mientras que con una exposición a 905 Mhz no se observaba ningún efecto. En la tecnología 3G, a 1947,4 Mhz, la inhibición en la reparación de la doble hélice de ADN fue evidente en las células de todos los sujetos. No se observaron diferencias entre los sujetos electrosensibles y los normales. Los efectos por la exposición durante 1 hora duraban 72 horas.
En el segundo estudio, se utilizaron células madre mesenquimales humanas (MSC), obtenidas a partir del tejido adiposo, así como fibroblastos humanos normales. Al igual que en el estudio anterior, la tecnología 2G a 915 Mhz y la tecnología 3G a 1947,4 Mhz inhiben la reparación de las hélices de ADN roto, mientras que la 2G a 905 Mhz no tuvo ningún efecto sobre los fibroblastos, pero sí tiene algunos efectos sobre las células madre mesenquimales. El equipo de investigación comprobó si las MSC y los fibroblastos podían adaptarse a los efectos de la exposición crónica a las microondas, 5 días a la semana, 1 hora al día. Las MSC no lograron adaptarse, a medida que la reparación del ADN roto se redujo prácticamente a 0, mientras que los fibroblastos pudieron adaptarse y recuperaron su ritmo normal.. Por lo tanto, los mayores efectos de las microondas se observaron en las células madre, que reaccionaban a una gama más amplia de frecuencias. Y las células madre están cada vez más en el punto de mira del origen de los cánceres, incluyendo el glioma.
Para concluir
El nuevo estudio es el análisis más completo y fiable que se ha realizado hasta ahora, en el mayor número de sujetos de un país que tiene una larga historia en el uso del teléfono móvil, y confirma los resultados de los estudios previos realizados por el mismo grupo de investigación desde finales de 1990.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la OMS (Organización Mundial de la Salud) evaluó los riesgos de la exposición a los campos electromagnéticos de radiofrecuencias en la aparición del cáncer, en mayo de 2011 (7). Se incluyeron todas las gamas de frecuencias de 30 kHz a 300 Ghz. Participaron un total de 29 científicos, y la clasificación final para los campos electromagnéticos de radiofrecuencia fue la de incluirlos en el Grupo 2B: posiblemente carcinógenos para los seres humanos.
La evaluación sobre el uso a largo plazo de los teléfonos móviles, es decir, de más de 10 años, se basó en los resultados de grupo de Hardell, así como el Estudio Interphone (8). Los tumores asociados con el uso de los teléfonos móviles son del tipo maligno, principalmente gliomas y neuromas acústicos, un tumor benigno del octavo nervio craneal. Al contrario, no se encontró ninguna asociación con el más común de los tumores cerebrales benignos, el meningioma. Los resultados de Interphone sólo informaron del uso de los teléfonos móviles, y no de los teléfonos inalámbricos, de modo que esas y otras limitaciones metodológicas sirven para limitar los riesgos involucrados (1).
La evaluación de la IARC se basó en un período relativamente corto de latencia, en la mayoría de más de 10 años. El presente estudio ha extendido el período de latencia y, por lo tanto, revela el verdadero alcance de los riesgos asociados al uso del teléfono móvil. Los autores llegaron a la conclusión de que las emisiones de los teléfonos móviles deben ser consideradas como cancerígenas, e incluirse en el Grupo 1 según la clasificación de la IARC, lo que indica que las actuales directrices sobre la exposición debieran revisarse con urgencia. Las directrices actuales se basan en los efectos térmicos, es decir, aquellos efectos asociados con el aumento de temperatura en las células y tejidos expuestos, basándose en el paradigma del equilibrio termodinámico que se aplica a la materia inerte. En lugar de ello, los organismos son sistemas cuánticos coherentes que presentan una extrema sensibilidad a los campos electromagnéticos para la intercomunicación y la supervivencia ( véase [9] Quantum Coherent Water, Non-thermal EMF Effects, and HomeopathySiS 51). En la actualidad existen abundantes evidencias de los efectos no térmicos de los campos electromagnéticos, resaltados por la Agencia Europea de Medio Ambiente en el año 2011 (véase [10] [10] European Environment Agency Highlight Mobile Phone Cancer RisksSiS 51).

Referencias
  1. Hardell L and Carlberg M. Cell and cordless phone risk for glioma – analysis of pooled case-control studies in Sweden, 1997-2003 and 2007-2009. Pathophysiology 2014,http://dx.doi.org/10.1016/j.pathophys.2014.10.001
  2. Ho MW. Wireless phones & brain cancer. Science in Society 51, 10-11, 2011.
  3. Hardell L, Näsman Å, Påhlson A, Hallquist A, Hansson Mild K, Use of cellular telephones and the risk for brain tumours: a case-control study. International Journal of Oncology1999, 15,113-6.
  4. UMTS frequency bands. Wikipedia, 15 September 2014,http://en.wikipedia.org/wiki/UMTS_frequency_bands
  5. Belyaev IY, Marková E, Malmgren LOG and Persson BRR. Microwaves from UMTS/GSM induce long-lasting inhibition of 53BP1/g-H2AX repair foci in human lymphocytes.Bioelectromagnetics 2009, 30, 129-41.
  6. Marková E, Malmgren LOG and Belyaev IY. Microwaves from mobile phones inhibit 53BP1 focus formation in human stem cells more strongly than in differentiated cells: possible mechanistic link to cancer risk. Environ Health Persp 2010, 118, 394-9.
  7. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans, Volume 102.Non-Ionizing radiation, Part II: Radiofrequency Electromagnetic Fields [includes mobiletelephones]. IARC, Lyon, France, 2013, accessed 12 April, 2014,http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol102/mono102.pdf
  8. Interphone Study Group, Brain tumour risk in relation to mobile telephone use: results of the INTERPHONE international case-control study. International Journal of Epidemiology2010, 39, 675-94.
  9. Ho MW. Quantum coherent water, non-thermal effects, & homeopathy. Science in Society 51, 30-33, 2011.
  10. Ho MW. European environment agency highlight mobile phone cancer risks. Science in Society 51, 8-9, 2011. 
  11. Fuente: http://seguridad-wireless.blogspot.com.ar/2014/11/telefono-movil-y-cancer-cerebralmas.html

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